viernes, 26 de enero de 2018

Asesinato en el Orient Express (2017)




Feliz 2018 lectores, espero que hayáis pasados todos bien las fiestas y vacaciones, y por supuesto   que os deseo que tengáis un año más que bienvenido y mejor.
Como habréis visto no he sido capaz de subir ni una crítica estas navidades, y este mes de enero tampoco he anunciado ninguna serie de televisión como en anteriores años con El Crítico o Ash vs Evil Dead a lo que os pido disculpas, no he pasado por un buen momento y sigo intentando balancear mi estado de ánimo, sin ninguna mejora.
Ya ver películas y analizarlas empieza a costarme cada vez más, y siento que estoy perdiendo mi voz y forma de verlas con cada análisis que trato de escribir y estudiar.
Por eso, el descanso de este año se verá más temprano hasta que pueda ponerme de nuevo en marcha, pero hoy hablaremos de algo más sustancial e importante. 
Algo más interesante respecto al cine.
Mi propuesta de este año será hablar más de el género de suspense y abarcar cada película que trabaja en elaborados misterios y el descubrimiento del desencadenante que lo inició.
Claro que también hablaremos de películas de terror, estrenos, y posiblemente algún que otro aniversario, pero de momento nos adentraremos en la última adaptación de Asesinato en el Orient Express que tanto ha estado en boca de la gente.

De mano de la que cuestiona los hechos y los crímenes en el grupo de novelas que han superado su propio género, Agatha Christie, también una de mis autoras favoritas.

Basada en el famoso relato de la novelista Agatha Cristie, Murder on the Orient Express se ha ganado también el reconocimiento crítico por su anterior adaptación en 1974, a manos de no otro que Sidney Lumet, director de mi película favorita de todos los tiempos, 12 hombres sin piedad.
La razón de que haya decidido hacer una crítica de la más reciente entrega es porque (lo creáis o no) nunca he podido ver el clásico de Lumet, lo que es extraño sabiendo lo que me encanta el cine más artístico y de reconocido estilo, que la actual imagen moderna que cualquier posible remake pueda ofrecer. Pero esta es otra razón por la que quiero abordar este film, la sorpresa de que esté protagonizado y dirigido que no otro que Kenneth Branagh, quien es discutiblemente uno de los últimos directores influenciados por la narración y la literatura en general.
Su trayectoria desde Enrique V, Hamlet, y Mary Shelley's Frankenstein ha dejado claro su pasión e impresión por el teatro shakespiriano, su estilo rinde homenaje al autor que respeta y sus producciones son espectaculares de principio a fin. Por lo que suena una gran idea de que tome las mismísimas riendas de adaptar Asesinato en el Orient Express junto con su participación como el detective Hercule Poirot, aún sabiendo que nadie ha podido estar a la altura desde que Albert Finney lo interpretase, pero para ser justos Branagh se ha esforzado mucho también para captar la esencia del personaje, incluso llegando a leer todos los relatos existentes sobre Hercule Poirot para el momento del rodaje.
Sin embargo he de admitir que mi interés por Branagh está más en determinar cómo decide afrontar esta adaptación como director, y qué puede ofrecer al público que (al igual que yo) no tiene ninguna nostalgia o perspectiva a su más predecesora versión.
¿Valdrá la pena la intención y el misterio? ¿Será posible que veamos a Branagh en su mayor proyecto desde que organizó la apertura de los Juegos Olímpicos de 2012 en Londres?

Descubrámoslo y hablemos de la trama para aquellos que no la conozcan:




Kenneth Branagh interpreta a Hercule Poirot (Que no Hércules Poirot, muy buen chiste) reconocido detective belga capaz de resolver misterios y crímenes atroces, pero exquisito y preciso como un reloj de bolsillo. Su visión del orden, equilibrio, y la forma en la que lo construye le hace visualizar cada escenario como un cuarto desordenado y la mano de quién lo hizo, por no decir su falta de modestia afirmando que es el mejor detective del mundo (Puedo confirmar desde aquí que Hercule no tiene abuela).
Tal y como vemos en los primeros 8 minutos de la película (Tremendos esos minutos sin dudarlo), Poirot comparte su forma de ser y orden con un niño y el inspector que le ha llamado para resolver un caso de extrema urgencia.
En esta escena, Poirot aparece gracioso, serio y lleno de energía y perfeccionista por querer el tamaño y la forma perfecto de un par de huevos para desayunar, comienza a fijarse más de cerca, llega a sacar una regla para medir su altura y todo, a lo que contesta al chico que no es culpa suya, el ave no sabía poner huevos en este caso.

Esta escena funciona bastante bien para que nos introduzcan a la peculiar faceta de Poirot y lo agradable que puede llegar a ser; Branagh también demuestra un gran control en cómo se filma para que no se vea su cara hasta que por fin expresa su cara y su impresionante bigote de morsa.

El "look" y la cara de esta version de Poirot me gusta, es llamativo pero limpio y ordenado como es el personaje, y ese gran bigote con la perilla despliega atención siempre que el personaje debe hablar e incluso se vuelve cómico en puntuales momentos cuando Branagh demuestra el cuidado que le tiene.
Se puede ver que está ideado para alejarlo de otras versiones como la de Albert Finney el cual era simple pero efectiva, (ahora memorable), y para caracterizarlo en un personaje con el que Branagh se sienta cómodo para interpretarlo por extraño que parezca.
Cuanto más lo aleje de la figura que todos tienen en mente, más metido estará para crear su propia actuación.


Una cosa que arregla la introducción mis problemas con Kenneth Branagh es el cómo le introducen para explicar el crimen para al que lo han llamado. Normalmente Branagh celebra la historia en un entorno grande, complejo y exagerado; ni siquiera yo sabia el salto que darían poniéndonos a Hercule en nada más que el Muro de las Lamentaciones en Jerusalén, ¡juzgando contra la pared a un imam, un rabino y un sacerdote en pleno gentío que desean lincharlos (Como él diría, suena como un chiste, lo mismo que pretendería el autentico ladrón) por un robo que ha sucedido en la Basílica del Santo Sepulcro!
WOW si es inoportuno con todas las tensiones que han estado ocurriendo en estos últimos meses, pero dadle el mayor crédito de esta parte porque Branagh consigue sumergirnos en el percance y la resolución con su brillante deducción y controlada figura ante tres religiones que no se ven cómodas entre ellas. Tal vez el crimen está solo para empezar las cosas y poder conocer a Hercule de antemano, aún así está bien escrito y rodado, pero también sirve para ver como Branagh decidirá dirigir esas escenas en blanco y negro para analizar sus pasos y las pruebas, y un trabajo de cámara que simula una falsa realidad y alejada de la visión real, por lo que no vemos las cosas desde su punto de vista, sino más bien una reconstrucción de lo sucedido bajo su narración, y Kenneth Branagh tiene una magnífica voz para eso. Este planteamiento resulta efectivo, y la hace suya en cómo la dirige.



Cuando vi Mary Shelley's Frankenstein (1994) un gran problema que encontré fue que Branagh al interpretar el papel del Doctor Victor Frankenstein y al mismo tiempo que la dirigía, no fue capaz de ver parte de su actuación cuando estaba en pantalla, volviéndose muy descontrolado y alocado por como expresaba cada locura y sentimiento del personaje, y hacia sentir la trama en un melodrama muy exagerado. Y sin embargo, todas las escenas que veíamos del Monstruo o cómo se relacionaba en el bosque, o la introducción del navío encallado en el Ártico demuestran que puede trabajar como director.



Murder on the Orient Express demuestra que Kenneth Branagh ha aprendido de esos errores, y es capaz de lograr el equilibrio entre controlar su actuación y su dirección al mismo tiempo, y encima ofrecer distintos ángulos y técnicas en la fotografía para demostrar también la sobriedad y características en los libros de Agatha Christie. Aún no hablaremos de su actuación como Hercule Poirot una vez se sube al tren, pero os adelanto que es más que gratificante. 

Es más centrada, lleva más control en su actuación para proteger la integridad y el carácter de su personaje, pero también asiste a dirigir la forma que quieren que sus demás compañeros actúen, más destacado con Josh Gad y Daisy Ridley. 


Ya resuelto este caso, parte hacia Estambul dejándonos una despedida al estilo Clarke Gable y unas tomas preciosas de los exteriores antes de partir en el barco, en donde iremos conociendo a varios de los pasajeros con los que pasará el tiempo en el tren.
Al igual que la versión de 1974, el casting aquí es grande y lleno de buenos y famosos actores y la gran mayoría llegan incluso a rivalizar contra la más querida adaptación.
Se trata de que en esta ocasión, no solo Poirot presenta porte y peculiaridades, sino también el resto de pasajeros también tienen su tiempo a destacar, al ofrecer Branagh mayor libertad y atención en sus actuaciones, empezando con la reconocible Daisy Ridley como Mary Debenham, La Institutriz. Y con El Doctor Arbuthnot, ahora afroamericano e interpretado por Leslie Odom Jr. recién salido de la obra musical Hamilton.



No llegaba a entender por qué Kenneth Branagh una vez que muestra el expreso no decide filmarlo como algo específico y bello, de la misma manera que vimos, por poner un ejemplo en Harry Potter y la Piedra Filosofal, pero luego me di cuenta de su estupenda decisión de mantener en una sola y larga toma un recorrido de todo el tren desde fuera, siguiendo a Poirot hasta entrar por el vagón restaurante en donde rápidamente le vemos conociendo a la atractiva Caroline Hubbard llevada por Michelle Pfeiffer junto con la cámara aprovechando el paso del personaje para seguir luego al  cargante profesor Gerhard Hardman con William Dafoe llevando ahora a la cámara a seguir el interior en esa misma toma mantenida; es tremendamente perfecta y un buen trabajo que me hace pensar en la influencia de Birman (2014) o más recientemente de su participación en Dunkirk con Christopher Nolan. Me gusta la cantidad de tomas extendidas que hay, muestran impresionantes actuaciones y también unos buenos aprovechados ángulos de cámara, como cuando Poirot abre el compartimento del cuerpo e inspeccionan el cadáver o hablan de qué van hacer, toda una escena tomada sin cortes, y es impresionante de ver el trabajo que hace la cámara.

Tengo que admitir que una vez detenido se ve genial las tomas de Poirot tratando de pasear en la nieve, buscando paz para resolver el asesinato. Gran trabajo Branagh.

Esta película puede tener mejores trabajos de cámara, tomas, filtros, e incluso actores que la adaptación más querida, pero para mí Kenneth Branagh pasa por alto la principal intención que tenía Agatha Christie con esta novela; no se trataba solo de desenmarañar uno de sus mejores misterios, sino también de la inseguridad que es estar atrapado en un tren con un asesino del que no conocemos sus motivos y razones, y por ello sentimos ese aprisionamiento con Poirot, aunque sea el mejor detective en el momento más indicado.
Esta película tenia claro en algún momento seguir esa temática en la dirección; Branagh filma con un carrete de 65 mm para ofrecer el mismo intranquilo sentimiento que se vio en Dunkirk, y para recrear muchas tomas parecidas al de la versión de 1974. Lo que es encomiable su respeto y homenaje al pasado, pero no llega a centrarse en ese carril, y se desvía en favor de poder presentar a un Hercule Poirot de su estilo y del agrado de lo que habría querido la autora.



Es obvio que Branagh trata de homenajear el sentimiento de aislamiento de Sidney Lumet, pero decide enfocarse más en la historia y en los personajes, y en el fondo no se le puede culpar. Lo que es mejor, porque hace la película algo más propio suyo, y no una burda copia del original.


Con lo que tenemos más superpuesto la imagen del protagonista, pero no el ambiente que en un primer momento Branagh trataba de mantener. Diría que el problema está en la libertad que da a los pasajeros sospechosos de moverse sin problemas y como si no los estuviera vigilando. Y de como pretende filmar las localizaciones de una manera más artística, como siempre se le ha dado bien.
Tomaria como ejemplo la interrogación a La Institutriz, gran escena y muy bien escrita, pero ver el comportamiento cortés de Branagh, y el fondo preparado en una comodidad a las afueras del expreso señalan básicamente mi punto, un grave punto a manos de las obras más claustrofóbicas que creó Christie, como con Diez negritos.



El misterio por otra parte se mantiene a salvo, se deja el tiempo necesario y el espectador espera a que explote, al tiempo que molestan a Poirot de leer a Charles Dickens (En una escena bastante graciosa). Crean una tensión objetiva que funciona y está lleno de interés parcialmente por el análisis del cuerpo y los objetos que ha descuidado su asesino/a. El botón, el barbitúrico, la hoja, las pruebas amenazantes, el arma, el kimono rojo, etc.
La forma en la que van uniendo cada punto y vemos las pistas y la mente supuesta del asesino es entretenido y se ata con los elementos detectivescos que Agatha creó para Poirot.
El personaje de  Bouc (Tom Bateman) seria el viejo amigo al que Hercule confía en expresar sus opiniones y deducciones al mismo tiempo que se lo explica al público, pero no funciona como un personaje, si sabéis a lo que me refiero.
Hay un par de escenas que llaman la atención, como cuando se encuentran en plena cocina de Estambul (Graciosa esa toma de ese bigote inspeccionando y oliendo cada pastel de la mesa), la forma en la que le pide que resuelva este caso para poder evitar un prejuicio racial con los pasajeros como la señora Estravados y el doctor Arbunoth, y finalmente su impresión al final de la película preocupándose por su amigo. 
Con todo lo que se plantea en este misterio y las evidencias que se dejan, Bouc pasa a ser un personaje menos presencial; su actuación no daña en nada la película, pero tampoco es algo muy memorable sabiendo que su participación debe acompañar a las impresiones de los espectadores.



Principalmente me encanta como se trata de ver la mentira en la gran mentira de las pistas y el cómo lo va relacionando con cada posible intención de los pasajeros que ha conocido.
Y aunque no podamos sentir ese sentimiento de estar atrapados en el tren, Branagh mantiene un orden para que varios de estos pasajeros y el asesino/a actúen en desesperación por estar atrapados, más notablemente visto en el personaje de Josh Gad como Hector MacQueen, El Asistente, de lejos un sorprendente personaje al que la claustrofobia le da una libertad de actuación bastante increíble y conmovedora de ver una vez que Hercule le pone las sospechas sobre la mesa.
Cierto que tenemos la obligatoria escena de acción que no podría ser evitada en pleno 2017, pero estaba creada bajo tensión, buenos ángulos de cámara, y me pareció muy interesante la idea de tratar de ocultar una vergonzosa situación que no tiene ninguna relación con el misterio del Orient Express.


Josh Gad, más conocido por haber doblado a Olaf en Frozen, e interpretó a Lefou en el remake de La Bella y La Bestia, aparece como una gran sorpresa ver el nivel de actuación al que se ha elevado cuando Poirot le presiona con la posibilidad de ser el asesino. Pero también destaca anteriormente por su forma de hablar y de moverse, realmente se mete en un personaje que nunca ha tenido mucha justicia en sus otras adaptaciones.

Sin embargo, esto no sale bien para todos los personajes, como sucede con El Conde a quien realmente no he encontrado nada interesante, ni siquiera veo que esté bien desarrollado.
Su primera aparición es exageradamente violenta, con un transeúnte que se acercó a sacar una foto, un paparazzi, y se mantiene así en toda la película, con ganas de pegar a todo el mundo, evitando que molesten a su rollo del viaje (Explican que está casado y que probablemente esté engañando a su esposa con la fatigada Elena).



Cuando Poirot mantiene su investigación y empieza a interrogarle, este solo tiene la necesidad de atacarlo y echarlo de su compartimiento, a quien sale a su rescate su viejo amigo y director del tren, Bouc (Tom Bateman) y Her Hardman; por lo que la función de esta escena solo se enlaza con las preguntas que deciden hacerle al personaje de William Dafoe, y algunas especificas pruebas que puede que estén demasiado fuera del lugar del misterio. El interés por el que puede ser el asesino de Casetti se nos es negado y sin lógica, para pasar ahora al interrogatorio de Hardman, quien resulta ser otro misterioso personaje que no es quien dice ser.


La actuación de Dafoe es sorprendentemente triste y trágica, y su pasado puede vislumbrar parte de este interesante caso, lamento que no lo pusieran más de vez en cuando en la pantalla, pero en fin, fue genial verlo tan imperante, y luego descansar desvelando su profesión y su relación con su seudónimo alemán.
Que por cierto, ¿significa esto que ese comportamiento racista también formaba parte de ese amigo suyo? En fin, aprendamos a decir de una vez Turín amigos míos.

Judi Dench y Manuel García-Rulfo como La Princesa Draggomiroff y El Vendedor Marquez intercambian bastantes lineas e imprudencias sobre su comportamiento que llaman la atención durante la trama, pero no llegan a sentirse como personajes ampliamente desarrollados, y eso puede llegar a ser un tanto decepcionante su poca participación y cuestión sobre el asesinato; pero están muy alejados de ser malas actuaciones o molestas como las de El Conde.
Los personajes en esta adaptación interactuan más entre ellos, y te hacen creer el papel que toman cada uno en esta historia, los motivos que tienen para mentir en ciertos aspectos, o por como eso puede estar relacionado con el posible motivo, o pista del imprevisto asesinato; ya sean las conversaciones que tienen MacQueen y El Doctor respecto a Stalin, o el motivo por el que la señorita Debenham miente sobre haber estado en Estados Unidos.
Pero no se sienten totalmente que forman parte de la película hasta el final; supongo que es una de esas cosas que pueden funcionar en un medio de lectura, pero no cinematográficamente, y que por ello Branagh trata de crear situaciones distintas a las del libro, encuentros en el pasillo, vueltas al compartimento, discusiones en las comidas, etc.

Ahora con la situación racial hay sitio de escenas en las que la joven Daisy Ridley hace frente al  nacionalista del her Hardman de Dafoe en una escena breve, pero más que satisfaciente por ver defender los derechos de hombres como Leslie Odom Jr., no tiene lugar en la historia original pero es agradable ver como las relaciones entre los personajes pueden cambiar la trama a mejor, e innovar aspectos y tensiones que pueden mejorar la historia en esta nueva entrega.
Ahora, hablemos del personaje del señor Ratchett, interpretado por Johnny Depp, personaje que le sienta como anillo al dedo en muchos momentos.

Depp sin el maquillaje de Ratchett, pero sujetando una de las muchas pruebas amenazantes que ha recibido.
Por cierto, la escena del espejo me encantó, una señal de que ni siquiera él mismo es feliz con la persona que se ha convertido a día de hoy. Una señal de vergüenza y arrepentimiento.


Esto no es fácil de explicar lectores, el motivo del fracaso en la audiencia de Murder on the Orient Express ocurrió mayoritariamente por los boicots y mítines que se han creado en torno a la figura pública de Depp desde que salió a la luz en su divorcio con Amber Heard que durante su matrimonio juntos, él abuso de ella violentamente (Piratas del caribe: La Venganza de Salazar llegó a sufrir parte de esa rechazada audiencia, aparte también de ser otra innecesaria secuela de primeras).
Aún no se ha dejado claro si lo sucedido es cierto o no pero muchos compañeros y amigos de Johnny Depp han salido en su defensa (Incluso su hija y su madre Vanessa Paradis) de estas acusaciones que aún están por demostrar, entre ellos Penelope Cruz quien le acompaña como Pilar Estravados, La Misionera del grupo.
Soy un gran fan de Johnny Depp, y aunque esté intentando ignorar estos hechos hasta que la verdad salga a la luz, es imposible evitarlos por como Kenneth Branagh decide hacer un guiño de esta situación con el personaje de Ratchett, y sorprendentemente funciona muy bien a su favor.

Ratchett es un personaje bastante serio, pero tranquilo, un vendedor de antigüedades que en numerosas ocasiones ha tenido la oportunidad de vender falsificaciones y hacerse una fortuna también de sus contactos como El Gangster. Pero es la actuación de Johnny Depp lo que lo señala como un personaje interesante durante la trama, probablemente el mejor llevado de todas las obras del libro; soy consciente de que últimamente ha habido una especie de cansancio sobre su estilo de actuación y los papeles que ha estado aceptando en los últimos años, pero esto es una excepcional ocasión en la que Depp es consciente de que en presencia de ya otro peculiar personaje como Hercule Poirot no puede excederse como suele hacer con la cámara, por lo que es consciente de mantenerse en una nota baja y aún así actuar de forma misteriosa, interesante y despreocupado hasta que las cosas empeoran en el tren. Confiando así en ligeras expresiones, dudas, miradas, sonrisas, y conversaciones minuciosas, tan solo la escena del postre que comparte con Poirot es así de simple y sencilla, pero fascinante de ver cuanto puede alargarlo una sola toma.

La presencia de Depp se podría resumir en esta escena con otra impresionante actriz en un gran y emocional papel, Michelle Pfeiffer intentando poner en su sitio al ligón que ha salido de su compartimento. La forma en la que Depp actúa en este escena y muestra su final expresión sin nada que decir es más allá de lo impresionante, es también hipnótico de ver cada vez que aparece por ello.





Me pregunto qué sucede dentro de esta película con los personajes para que no lleguen a un nivel en el que destaquen en conjunto. El asesinato  y el alud no parecen gobernar el ominoso ambiente que la autora siempre ha creado, y salvo por unos personajes que debido a la presión y el miedo de lo qué podría suceder en la investigación actúan fuera de lugar y con insensatez, nadie parece verse especialmente afectado tal y como se nos indican que lo están.
Y no os equivoqueis, el casting es realmente perfecto, esto es solo una quisquillosidad entre el libro y el tono de la película.

Tal vez es porque me apetece mucho verla pero volvamos a ver un ejemplo de Harry Potter, en el misterio de La Cámara Secreta varios personajes aparecen petrificados por un ser inconcebible que vuelve el castillo de Hogwarts y provoca el miedo y la inseguridad en todos los personajes, volviéndose el misterio y los ataques más punzantes una vez que encuentran al personaje de Hermione Granger petrificada. Hermione resulta ser una pieza clave por descubrir quién o qué estaban atacando a los nacidos de muggles, y su ataque se vuelve más triste y "desgarrador" sabiendo que toda posibilidad de esperanza está pendiente de un hilo muy fino.
Comparando amabas películas se puede argumentar porqué Murder on the Orient Express no forma una reacción precisa en todos los personajes, pero lo demuestran con 3 de ellos, nada impide que lo hagan con todos; veamos a la Princesa preocupada por su perro o algo así, o a su Criada (Olivia Colman) hablando nerviosa el alemán con Poirot (Por cierto, magnífico acento alemán, francés, español y búlgaro que habla Branagh, me quito el sombrero)


Pero obviando eso Murder on the Orient Express es una película que trae y recuerda el cine artístico, cuidado en la cinematografía y espectaculares localizaciones como escenarios.
Es visualmente preciosa y un regalo para la vista, una marca única de Kenneth Branagh en cuestión de su dirección, pero también se nota una ambición y un gusto por este proyecto que es más que bienvenido. Permite a este reparto de actores ser libres en sus actuaciones y sorprendentemente la gran mayoría sobrepasan las expectaciones del personaje al que proyectan, y respecto a las interacciones que MacQueen y Hubbard sienten en la presión del asesinato son bien entregadas a la hora de de construir a los personajes.
Y aunque Branagh no llega a crear ese entorno sin salida y terror que Agatha Christie escribió, sí que llega a preservar el mensaje del misterio, el asesinato y la inesperada y magnífica resolución humana que el detective Hercule Poirot da sobre el caso.
Branagh actúa de la forma más humana y cuidada en toda la película por como libera cada linea, y a más de uno le garantizo que llorará y se quedará con melancolía por el seguimiento de lo sucedido y lo trágico que ha resultado este acontecimiento.

Poirot dijo que el crimen es el acto más innatural que ha tenido que ver en el recorrido de su carrera a manos del ser humano, la insensibilidad de este acto irrita y le confunde por saber cómo alguien puede llegar a encontrar la paz por ello (Sea o no de Casetti).
Él, finalmente comprende el lado del criminal y el asesino/a al relacionarlo con el caso de Cassetti y la familia Armstrong, y ahora, desde que le llegó tarde la carta para resolver el caso, por fin Poirot puede encontrar el orden y la satisfacción de que al poder resolver ambos casos ha encontrado la solución para dejar descansar tan trágica noticia que ha conmocionado a todo el mundo. 
Agatha Christie siempre ha dejado en muchos de sus libros de suspense y misterio como se separa esa linea entre el villano y el héroe, el qué nos define en el lado de la historia y como nos podemos tranquilizar sabiendo que no hemos caído en esas terribles circunstancias; pero Asesinato en el Orient Express siempre fue un libro especial para ella por lo que trataba de dejar claro al final del libro con Poirot.
Habéis escuchado la historia, oído sus argumentos y hemos resuelto el caso, pero ahora depende de nosotros y de Bouc si de hacer justicia, o de si juzgar que ya se haya hecho.




Kenneth Branagh en señal del gran director que es mantiene en perfectas condiciones esa última escena y preserva el mensaje de la autora de una forma espectacular que no llega a ser una traición a otras adaptaciones, es única y conmovedora y se ata de una forma con la historia, la dirección, la cinematografía, la música y la escena, que es sin dudarlo uno de los mejores finales de todo el cine del 2017.
Me siento emocionalmente implicado, y muy identificado también por como me ha hecho recordar el triste caso de la pobre Madeleine McCann, con lo que Murder on the Orient Express puede ser un eco a los sucesos contemporáneos también y nos hace más conscientes de la pregunta que Christie nos hace, y que ahora Branagh nos deja.



Aún con todo lo que he dicho con los fallos, personajes algo llanos y breves, y el fallido sentimiento de estar atrapados a nivel de ambiente, sigue siendo una espectacular película que llega a estar a la altura del producto final que han estado construyendo para el público.
Así que por favor no dejéis que los sucesos del matrimonio de Depp os bloqueen para ir a ver una película tan preciosa y agradable como esta.
Cada personaje está bien actuado y es agradable de ver como crean relaciones entre ellos, especialmente Daisy Ridley y Leslie Odom Jr. son una ternura de ver como el resto del grupo.
Es cierto que los personaje no son tan memorables o integrados de una forma más elemental en la trama y la película; un ejemplo como con Clue (1985) otra destacable y clásico del cine de misterio inspirado en el juego de mesa (También inspirado de Diez Negritos), pero es difícil de ignorarlos, aunque comparándolos con el perfecto Tim Curry tal vez Branagh podría habernos dejado más tiempo con estos pasajeros.


Tremenda diferencia de direcciones y guión cuando miras el gran esquema del cine, pero tampoco es que dañen a Asesinato de Orient Express; espero que veáis mi punto.

La separación que ofrece en la técnica del misterio, el ángulo superior, blanco y negro, las tomas sostenidas, todo eso ofrece un novedoso apartado técnico que solo antes Sidney Lumet mostró pese ha haber otras adaptaciones, ¿no es así, horrorosa adaptación de Alfred Molina?
Pero aún así, y en base a lo que he oído no puede vencer la nostalgia de la del '74; lo que me llama a verla después de haber criticado una versión que sigo pensando puede estar a la altura de Albert Finney. ¡Ademas, es Sidney Lumet dirigiéndola, nada puede salir mal!

Una de mis escenas favoritas, 12 hombres sin piedad capta perfectamente el agobio de un entorno cerrado con todo un grupo de personas que participan en una tensa situación, y Lumet lo capta con tanto detalle, prisa e incomodidad para los personajes, que creo en la realidad que se presenta; y no puedo pensar en lo acertado en escogerle para llevar Asesinato en el Orient Express a la gran pantalla.

Toda esa lucha contra el tono, los personajes, el ambiente y  las actuaciones se atan al final en esta adaptación con una increíble y humana última escena que Branagh vuelve a dedicar en una única toma en donde el tope de la producción y el escenario es bellísimo.
Realmente hacia tiempo que no veía una película acabar así, y haciendo un repaso de lo sucedido sin tener que decir muchas palabras, sin tener que ver un impacto profundo. A veces solo se necesita paz y reflexión, ¡y esa canción con Michelle Pfeiffer, ES PRECIOSA "Never Again"! Magnífico final.




Murder on the Orient Express realmente se toma las molestias de crear parte de la intención que Christie quiso plasmar en el espíritu del misterio; equilibrio, paz, y humanidad a través de las experiencias de los personajes junto con Poirot como profesor.
Realmente me ha gustado y he disfrutado tanto del "whodunit" como de la cinematografia de Kenneth Branagh y su papel de Poirot, se notaba que también inspirado por elementos como la serie de la BBC Sherlock quería traer parte de algunos guiños que fans actuales puedan disfrutar o sentirse relacionados con ella.
Aunque esta adaptación no llame a gritos a que todo el mundo vaya a verla, creo que si tienes la intención de ir un día al cine a relajarte, disfrutar tranquilamente, o sentarte y de ver una película en casa solo por entretenimiento; esta seria sin duda una gran elección.

Bueno, lo consiguió, es una gran película con un futuro potencial.
¿Volveremos de nuevo a ver Kenneth Branagh con el impresionante bigote de morsa resolviendo misterios en futuras entregas? Solo el tiempo y el público lo dirá, es ahora el momento en el que debe destacar.


Chicos, gracias una vez más por leer este breve análisis, intentare ponerme más en marcha  con futuras criticas y análisis en cuanto pueda, en febrero volveremos a hablar de cine artístico si todo va bien, y finalmente entraré en el periodo de descanso para buscar otras películas por analizar, y atender también a las listas y sugerencias que muchos me han estado pidiendo. Eso significa que la siguiente será la última hasta nueva orden, así que lo mejor será escogerla cuanto antes.
Finalmente os deseo a todos un buen día, que os inundéis con lectura de misterio y detectives, y nada más ¡hasta la siguiente entrada!



domingo, 12 de noviembre de 2017

Robin Hood: príncipe de los ladrones (1991)



Wow... Robin Hood: príncipe de los ladrones ¿Por dónde debería empezar para hablaros de esta película?
No sabría desde que ángulo afrontarlo, pero os diré que de pequeño me encantaba Robin Hood; y a decir verdad seguí muy de cerca su historia y sus aventuras, desde la adaptación animada de Disney hasta su serie de televisión en 2006, el cual presentaba al personaje de una forma bastante complicada e innecesariamente trágico.
Siendo tan entusiasta de este impresionante arquero y sus aventuras, me llamó siempre la atención en el programa de humor Cruz y Raya un sketch en donde José Mota y Juan Muñoz usaron parte de la música de la nueva adaptación de 1991 protagonizada por Kevin Costner.
Cuando le dije a mi padre la ilusión de poder ver otra película de este famoso personaje inmediatamente se negó por la actitud y el estilo del film; y creo que ahora puedo ver parte de esa intención.





Dirigida por Kevin Reynolds, esta nueva adaptación de Robin Hood es una dura película de acción y aventura que se visualiza en una cruda realidad y oscura en muchos puntos de la trama, junto con distintos personajes que visten ropas similares y sin ninguna característica que los distingan de otros, pero que se divierten también en el trayecto; sin embargo, al igual que dije en mi crítica de El Jovencito Frankenstein esta es una cinta que disfruto muchísimo entrando en diciembre, paso un buen rato viendo sus pros y sus contras, y disfruto de la trayectoria y la experiencia en todo momento.
Cuando salió en junio del '91, fue bastante criticada, y distintos críticos de cine vieron aspectos bastante crueles e intencionado humor negro y "gore" que no pertenecían al espíritu de esta humilde historia; y aunque en ciertos momentos estas opiniones están en lo cierto, aún hay una expectación y entretenimiento por parte del público que es difícil de ignorar.
Por no hablar de que esta es una de las primeras películas que señalaron la popularidad de Kevin Costner durante toda la década de los '90, ya sea para bien o para mal se hizo muy visible y notoria su carrera en este importante momento, lo que puede explicar el feedback que supuso para los espectadores.





Así que no perdamos más el tiempo y saltemos directamente a Robin Hood: Prince of Thieves y veamos como se mantiene a día de hoy, junto con sus pros y sus contras que la han hecho lo que es en la mitología del personaje:

Tras volver de la guerra de cruzadas, Robin de Locksley se encuentra con la desoladora destrucción del castillo de su padre, y de su fiel siervo Duncan (Walter Sparrow) ciego y abandonado en las ruinas, quien explica que el sire fue confrontado por supuesta brujería a manos de ahora el nuevo Sheriff de Nottingham, George, (Alan Rickman) quien ha dejado el nombre de este en desgracia, y convertido al hijo pródigo en un enemigo del pueblo, un proscrito.
Robin, junto a su guardián árabe Azeem (Morgan Freeman) deciden buscar ayuda en Lady Marian (Mary Elizabeth Mastrantonio) y en los distintos forajidos del bosque de Sherwood liderados por Little John (Nick Brimble) para poder derrocar al fraudulento y embrujado Sheriff, y restaurar de nuevo el buen nombre de Robin Hood (Kevin Costner) y el legítimo rey Ricardo en el corazón del pueblo que desespera por su regreso de la guerra.




Si mirais con atención la introducción de la película, los créditos de apertura se presentan sobre un viejo tapiz que trata de introducirnos en la popular historia de Robin, como cuando Walt Disney comenzaba siempre con un libro en sus películas para poder ver ese mundo de cuento de hadas y fantasía.
Sin embargo, y a pesar de esta encantadora escena con una música IMPRESIONANTE, la historia comienza lejos de Inglaterra, en Jerusalén para ser exactos, con Robin prisionero e irreconocible, quien logra escapar de sus captores y en el camino salva la vida de su nuevo guardián Azeem quien de acuerdo con sus creencias deberá de cuidar a su salvador con su vida en agradecimiento.
Esta escena por desgracia trae ese espíritu depresivo y ambiente oscuro que tanto se ha criticado en esta película, con amputaciones y varios prisioneros llorando por misericordia; su principal mensaje en los créditos es anulado a la hora de relacionarnos la idea popular que tenemos de esta trama; pero también nos introduce a Robin y su nuevo acompañante para que podamos seguir su relación de cerca y cierre en una satisfactoria experiencia al terminar la trama.

A lo largo de Robin Hood: Prince of Thieves vemos distintas actuaciones que no encajan con la  madura trama, ya sabéis, exageraciones, evidentes acentos que no convencen, inexpresivas caras, humor fuera de lugar, personajes bastante infantiles, etc.
Pero en el personaje de Azeem no es el caso, siempre logra mostrarse serio, conforme con su nueva vida, confuso o trágico cuando la trama lo necesita, y se convierte en la mejor baza que añade Robin Hood: Prince of Thieves a la mitología o folclore de Robin. Me encanta como presentan al sarraceno, y el enfoque que tuvo Kevin Reynolds para que no cubriese el dilema de un moro entre cristianos en el argumento.
Cuando se necesita hacer pie de que la religión no nos diferencia ni dicta quién es más salvaje que quién, lo cumplen brevemente pero es satisfactorio y de una forma realista.



Morgan Freeman interpreta a Azeem como el sarraceno que está en deuda con Robin, y realmente destaca por como ha encontrado y mantiene su voz en toda la trama, su arco y su relación con Robin Hood esta bien construido, y Freeman hace un gran trabajo tanto para entretenernos como para introducir a un nuevo personaje en los bosques de Sherwood, sin necesidad de ensombrecer a los demás personajes, y entablando también amistades entre ellos. Eso refuerza el propósito del personaje, y da a Morgan Freeman trabajo en su actuación (El doblaje al castellano lo llevó Camilo García de forma habitual y magnífica). 
Incluso diría que hay elementos del antiguo y conocido Robin Hood en su personaje, eso es bastante llamativo ver que tenemos 2 personajes adelantados a su época, y su amistad y como se construye es el mejor elemento de la trama gracias a Freeman.
Es realmente gracioso de ver como Robin le llama siempre en batalla pero Azeem se vea despreocupado o entretenido por algo, y luego discutan como amigos sobre el tema, pero que también esté el árabe que trata de encajar su cultura y sus medios con este mundo refuerza también a los demás personajes, especialmente con el Fraile Tuk.



Trabajan con muy buen gusto sus reacciones ante el paraíso inglés que ve, alagándolo como algo que ni en sueños podría haber imaginado, los árboles, el río, todo.
Es interesante contemplar las localizaciones de "Burnham Beeches" "Aysgarth Falls" y "El muro de Adriano" como el presunto bosque de Sherwood, que aunque a veces filme Reynolds de una forma mínima y oscura, y en la que destaca más el color marrón de la tierra y el cuero, sigue viéndose en tomas de grandes paisajes, o en saqueos a cobradores de impuestos como el laberinto verde y hogar de los hombres de Robin Hood que tanto admira Azeem.


Hay una separación de 4 meses desde que Robin huye de Jerusalem hasta que llega de nuevo al hogar con Azeem; y hay una conmovedora actuación por parte de Kevin Costner al llegar Robin a su patria que es bastante alegre y tierna (Con otro doblaje español destacable por parte de Manolo Garcia) es algo que se me quedó grabado en su actuación y la dirección; y eso es decir mucho de esta película, ya que luego vemos como se ignora la optimista y alegre actitud del personaje de Robin que tanto se le ha reconocido.
(No hay nada para mí más conmovedor que ver a una persona eufórica por su regreso a casa, ¿no lo estaríamos todos?)




Pero también tenemos que ver que hay momentos en los que la trama necesita que no sea ese Robin, su vuelta a casa es algo que debemos interpretar como un pequeño momento de alegría y logro por huir de la guerra, hasta que comprenda que la guerra también se ha establecido en su hogar, tras ver como crueles soldados intentan acabar con la vida de un chiquillo, y más tarde el estado de su antiguo hogar.
Es solo que lo contrarrestan con Robin enfrentando el problema con chulería, con carisma y puyas ingeniosas, y Robin Hood no es solo eso, también es un personaje de honor y alegre por su libertad y su contienda, y tristemente no hay mucho de eso en la película.
Claro que existe tragedia, y una competente actuación de Costner al ver al sire Locksle, ¡en una celda suspendida y su cadáver expuesto a los cuervos!

Joder con la película, esto no es el cuento de hadas para niños que esperarían; necesita tomarse sus antidepresivos o algo así.


Vaya si esta película tiene narices para enseñar esto en una historia de Robin Hood, es cruel y chocante, pero en adelante tratan de ya hacer una historia más "familiar" con el espíritu del famoso arquero, con Robin reencontrándose con una dura y espadachín Lady Marian, Little John enfrentándose al joven Locksley por la cruz de su padre como impuesto obligado, y un joven y gracioso Christian Slater como Will Scarlet, quien resulta ser algo más complicado de seguir por su temprano odio hacia Robin.

Tengo que admitir que me gusta la idea de que construyan las relaciones entre los personajes desde cero, ya que Robin y Marian no se ven desde que eran infantes, por lo que no existe ningún tipo de romance entre ellos aún, y poco a poco se crea en íntimas escenas en el bosque (que funcione o no es otro dilema a determinar); Little John admira su forma de luchar y cree que Robin seria un gran apoyo para los forajidos del bosque en su sabotaje contra los hombres del Sheriff, al igual que Robin ve un hombre de honor en John y su hijo Wolf, y pretende devolverles la vida que les han quitado.


John es interpretado por Nick Brimble, quien resulta ser una acertada elección en el casting, también logran reflejar la invulnerabilidad del personaje a través de su esposa y sus hijos, un cambio más que bienvenido ya que Fanny es increíble. Es también un personaje que añade mucha diversión e interés y cariño a esta película.

Incluyo la relación de odio que mantienen entre el villano y nuestro héroe, puede verse que es básica y competente, pero lejos de ser algo común y aburrido por esa impresionante y entretenida actuación que da Alan Rickman como el Sheriff, realmente se lo pasa bien y cada vez que entra en escena roba todo el protagonismo de la película, 100% garantizado que os lo pasareis de risa con él como el nuevo Sheriff de Nottingham.


Respecto al apartado técnico, esta es una de esas películas que abusa de la cámara que enfoca en la cara para expresar incomodidad; funciona a veces con el Sheriff como en esta escena ya que se siente incómodo escuchando la misa, pero por Dios que con la bruja o el corrupto sacerdote es algo detestable y de mal gusto.


Pero todo eso no significaría nada si el personaje de Robin Hood no expresara y construyese esas relaciones entorno a su historia, y eso nos lleva hablar de la actuación de Kevin Costner como Robin de Locksley. Aquí viene la bomba:

Lo creáis o no, me gusta Costner como Robin; sé que ha sido criticado duramente por como varia su acento inglés y como su expresión se vuelve incómoda y carente de emoción cada vez que se cansa de un papel. Sé que no proyecta nada de la emoción de vivir y el disfrutar en dar el dinero de nuevo a los pobres, o en medio del saqueo como si fuera un espectáculo, y es obvio que los colores se tornan de ese marrón que domina parte de la película, en vez del agradable verde que Robin solía vestir para camuflarse en el bosque.
Lo sé, me he dado cuenta desde que vi el inicio en Jerusalén de que esta no seria la idea de una película sobre robos, alegría al canto y todo eso.

La famosa "no, no pienso involucrarme en esto" cara de Kevin Costner, sorprendentemente no hay mucho de ella aquí.

Pero esta es la cosa, este Robin Hood es parcialmente distinto del que conocemos, uno que la trama le vuelve serio y el deseo de justicia y venganza va implantándose, trágico por como las cosas empeoran para su pueblo, y que ha madurado por los horrores de la guerra y la muerte de sus compañeros.
Entonces, este Robin Hood es más consciente del contexto histórico de la Edad Media que otros, y que no ignora la difícil época en la que viven, por eso raramente sonríe, pero tiene carisma y una forma de hablar condescendiente que se ve distinto de otras versiones como la de Disney o la de Errol Flynn.
¿Acaso el público ha olvidado la demanda que pedían de historias más realistas en los años '90?
Dicho esto, no creo que el personaje en sí haya sido cambiado solo para que tenga sentido en este tipo de película, no es que llegue a dañar a la mitología del personaje pero es cierto que no había excusa en mostrar a una figura optimista y animada que devuelve la alegría al pueblo de Nottingham.
Tal vez tenga algo que ver con el guión o el millón de cosas que se supone que tenemos que seguir y contextos que crean con su padre, su madre y otros personajes; o incluso con la propia actuación de Kevin Costner.
Pero no se puede ignorar que mantienen el espíritu luchador, su famoso tiro al blanco con el arco, y lo que es capaz de simbolizar como líder de los buenos hombres del bosque de Sherwood, más o menos todo lo que requerían del saber popular; exceptuando su ignorancia del contexto histórico.



Y a diferencia del resto de críticos, yo creo que Kevin Costner hizo una normal-buena actuación como Robin, no es genial y no creo que llegue a destacar como una nueva y popular versión del personaje, pero para lo que la trama exigía, la seriedad, la defensa de Azeem en este terreno que lo juzga como salvaje, su interacción con el Sheriff, John, el Fraile Tuck, el drama, se balancea en una trama muy poco enfocada y que se toma demasiado en serio a ratos.

Las idas y venidas de su acento inglés nunca me han molestado, al contrario, me hace gracia verlo y descubrir cuando actúa y cuando no.
Es más, no hace poco mi hermano y yo vimos otra famosa película de Costner, JFK que salió el mismo año, y nos divertíamos comparar como en ciertos momentos Costner se veía reprimido como Jim Garrison, y el como se veía incluso más expresivo en Robin Hood: Prince of Thieves al no tener nadie que le presione con su visión de este Robin.
Ni de coña es mejor que su actuación de Jim Garrison, pero este roto y cambiado Robin Hood también tiene algo que lo hace único y diferente, y que encaja en esta nueva adaptación, y solo en esta.

Por otro lado, su contraparte es el verdadero centro de atención, Alan Rickman como el Sheriff es genial y totalmente en poder de la atención de cada escena.
ME ENCANTA como cada vez que aparece su personaje va cayendo poco a poco en una caricatura cómica y exagerada del humor burlesco que "tratan" de mantener en esta historia.
Primero aparece como alguien siniestro, inteligente y conspirador, un hombre que hizo frente al sir, para luego exagerar en una violenta e irascible actuación por la nueva presencia de su mortal enemigo. Me encanta, es lo mejor de toda la película, y Rickman realmente se lo está pasando en grande con cada entonación que da y como las cosas van sucediendo a su alrededor.




Es cierto que el director le pidió que aceptara el rol con carta blanca de su actuación, lo que fue sin duda su mejor decisión, ya que Alan Rickman sube el entretenimiento de la película, y nos hace ver que no hace falta tomar en serio la oscuridad y seriedad del film, sino pasarlo bien y encontrar una risa que te anime al verla, y no deprimirte viendo cadáveres, mutilaciones y torturas.

Pero al igual que dijo Roger Ebert ya en 1991, la actuación de Rickman no es merecedora de esta película, su obvio sentido del humor y exageración del Sheriff es algo divertido, que más en adelante sobrepasan en el clímax, con una perturbadora escena que no tiene lugar en esta película.
La falta de enfoque y visión de Kevin Reynolds daña el contraste entre la actuación de Alan Rickman y su interpretación del personaje, con el sentido del humor que amalgaman con toda la película, la hacen ver como algo que no pertenece en esta cinta; pero sin dudar que es por lo que el público se centra y espera con entusiasmo (Se podría decir que Tuck es lo mismo en un menor grado, pero eso más en adelante).



El humor negro de Robin Hood: príncipe de los ladrones sobrestima su única y personal actuación y lo degenera al final, entra en una mala dirección y un enfoque mal proyectado a decir verdad.
Pero sigue siendo un villano graciosísimo e implicado, es solo que no pertenece aquí, ni tampoco su plan o sus motivaciones, ni su depredadora forma de ser.
Diría que el mejor ejemplo de lo que querían "hacer" seria David Tennant como Killgrave en la serie de Marvel-Netflix Jessica Jones, un personaje que aunque con una expresión y una tendencia similar a la de Rickman, sigue siendo amenazador y divertido de ver, pero también incómodo por lo que es presentado en su relación con la detective Jones.


Dicho esto, el Sheriff en esta historia es muy diferente del personaje conocido, ya que una vez que asume el cargo se nos presenta lujurioso, cruel con su primo, y aconsejado por nada menos que una bruja en las típicas mazmorras y prediciendo su futuro (Bastante parecido a Hades en Hércules, ¿pero que...?) con huesos, sangre y esas cosas. 
Es raro de narices, y lo único que puedo entender es que estaba ahí para que interpretáramos que esto es solo un cuento de hadas y algo ficticio, que las aventuras de Robin Hood pertenecen ante todo a un mundo de fantasía y no a un hecho histórico, pero menuda forma de declararlo.
Es solo una suposición, ni siquiera entiendo el empeño de poner a esta desagradable y grotesca bruja del demonio, ¡cielos!




¿No es algo también estúpido que el Sheriff inculpó al Lord de contactos con la brujería, cuando es él el que mantiene como consejera y religión al demonio en persona?
¿Es que NADIE investigó antes a este tío que va por ahí inculpando a diestro y siniestro?
¿Cuáles eran sus pruebas y a quién se las contaría a falta de ellas?
Quién sabe, supongo que la idea era que una vez que tomase el poder, ayudaría al usurpador del trono de Juan sin Tierra a buscar más aliados, y este haría la vista gorda; pero eso es algo poco explorado y breve, ni siquiera el príncipe Juan llega a aparecer en esta película.

En cualquier caso, encuentro bastante interesante algunos pequeños detalles de su personaje, hay una mano derecha que resulta ser su primo, Guy de Gisborne; más en adelante cuando captura a Marian y el Sheriff le propone matrimonio cuenta de fondo a unos jóvenes prisioneros como fue criado sin nada y con la repentina muerte de sus padres, y le llevó a ser cuidado por la bruja de Mortianna, de ahí las reservas y la ira que tiene por como ha dominado su vida bajo sus consejos y conjuros.
Pero anterior a eso, el Sheriff oculta su presencia e influencia a su primo, con quien parece que tiene una relación familiar lo suficiente cercana para saber de su pasado o sus intenciones en los calabozos, pero no es así, es un misterio para él.
Creo que esto es algo que se me quedó del personaje, como un pasado que se inventa y deja confuso al espectador para que no tengamos ningún camino claro de como acabó siendo el villano que es.

La acción es totalmente de los años '90, os lo conocéis, hay explosiones, duelos de espada, castillos por conquistar, montajes de entrenamiento, pullas al villano y al héroe, todo eso que tanto amaba el público en su día.
Pero también juegan a su favor con la famosa puntería de Robin Hood para crear tremendas escenas y que apoyen a la chulería del personaje, ¿verdad Scarlet?
Y los saqueos están bien llevados por como aprovechan la idea de ocultarse en el bosque y las trampas que ponen en los alrededores, lo que explica el por qué nunca los han encontrado, junto con la ridícula idea de poner a Robin precio a su cabeza para que el pueblo al que ayuda lo traicione.
Pero una vez más, es el clímax el que lo pone en la guinda del pastel, con un elaborado plan que no puede fallar, Robin y Azeem haciendo locuras que parecen haber sido sacadas de caricaturas de la Warner Bross. y una acelerada y llena de adrenalina batalla entre los fieles de Nottingham y la satánica religión de este oscuro Sheriff (Sí, y ni siquiera hemos tocado aún lo del corrupto clero).



Pero también hay una historia que poco a poco descansa con el ritmo, con Robin declarando la guerra al Sheriff vemos lo que seria un montaje de como entrena a su grupo de forajidos y hombres alegres, y como sabotean a placer a los cobradores de impuestos y reparten las ganancias con el pueblo alegre, mientras Scarlet mira con asco por desgracia.
Esas escenas ofrecen la calma de la aventura, la paz que irónicamente ha encontrado Robin después de volver a la guerra, y la que Azeem ve ahora junto con sus nuevos amigos cristianos, e incluso en los jóvenes que lo llaman con cariño "El hombre pintado por Dios".
Me río del Sheriff por como sube la recompensa de Robin cuanto mas feliz es este, totalmente una fórmula inversamente proporcional, ¡jajaja!

Marian también llega a visitar a Robin en el bosque de Sherwood, y esto nos lleva a algo muy problemático con esta película, el romance y la actuación de Mary Elizabeth Mastrantonio.
Al principio se la mostró como alguien inteligente, capaz de defenderse por si misma y con una habilidad con la espada más que sobresaliente, pero desde el momento en el que ve a Costner desnudo por el lago (Ya... supongo que ahí se plantó el "le amo con mi vida" es broma pero no podéis corregirme si lo dijera en serio) Marian vuelve a ser vista como una damisela en peligro e indefensa a favor de que Robin la rescate del Sheriff.
Diré que si conviertes a esta mujer que es nada menos que la prima del rey Ricardo I, en una guerrera capaz de luchar contra Robin Hood, es un completo error reducir esa actuación a la damisela que grita socorro y auxilio de ayuda ajena.
Pero lo peor es que con pesar Mary Elizabeth Mastrantonio no refleja admiración o cariño hacia Robin, y su relación es más bien algo obligado o dado por hecho; no hay nada específico que llame a su versión de esta bella noble, salvo por la acción y su acompañante, pero es triste ver como había una intención de cambiar y renovar al personaje, para luego no hacer nada distinto y ni siquiera lograr crear lo ya conocido. Su interpretación no está mal, su forma de como se halaga es más contemporáneo que centrado en la época, tan solo ved la escena en la que Robin la corrige por el botín robado que estaba destinado a buscar alianzas contra Ricardo.
Mary Elizabeth Mastrantonio parece tener más bien un problema con el guión, y no la culpo, ella hace lo que puede con un personaje que no lleva a ninguna parte, no está bien desarrollada, la escena en la que deberíamos sentir pena y simpatía por la muerte de su hermano es breve y mal dirigida, y por repetir los viejos y más gastados clichés, junto con ese descarado e inaceptable "humor negro" que parece que esta película abraza durante el último tercio de la historia.
El cine es más una colaboración entre los actores, el director, la localización y la cámara, y aunque no veamos un efecto cercano en el guión, es difícil de reconocer que el trabajo de cámara y escenas tienen ese efecto de romance, pero tan solo en esa parte y visión.



Esto es una auténtica pena, tan solo miradlos, hay una conexión que está a punto de formarse, pero no se detienen a crearla, no se detienen a dejar la cámara correr y crear la química en los actores, y eso que ya están en un bello entorno; en fin, al menos tenemos como en la versión de Disney una colorida boda que rinde un encantador homenaje a antiguas versiones.



Hay cosas buenas en el desarrollo de este Robin, confiando en Marian como ha encontrado paz entre estos hombres con sus familias y la causa por la que luchan, lo que ella admira por haber superado ese terror en la guerra de cruzadas. Pero también conversan su pasado con su padre, y el como nunca le perdonó que se volviera a casar con una campesina tras la muerte de su madre; es duro de oír y Costner emplea su voz terca y seria pero que en este caso funciona para expresar culpa por como jugó en su juventud con el amor de su padre, obligándolo a repudiar a esta nueva mujer y una vez que lo hizo, su hijo no le perdonó aún así.
Hay una interesante conversación que mantienen sobre el significado de la nobleza desde su punto de vista, y a decir verdad, encaja con lo que seria la forma de pensar de Robin Hood; este guión no destaca por cosas creativas o innovadoras, pero este es un pensamiento muy bienvenido en el mundo de Costner como Robin.



Y como bonús nos regalan a una nueva versión del Fraile Tuck interpretado por Mike McShane como un alegre amante del buen vino del señor.
Sí...verdaderamente esta es una versión que respeta la buena historia del clásico conocido. 



Siendo 100% honesto, me gusta mucho esta versión de Tuck, y el como engaña al espectador a pensar que el anterior sacerdote contra el que Robin se enfrentó habría podido ser su más leal amigo en la iglesia.
Esta version de Tuck es más consciente de como la figura de Robin Hood se presenta como un proscrito de primeras; después de todo es secuestrado en el mismo carro que iba hasta Nottingham a repartir licor y el impuesto recogido.
Hay bastantes escenas divertidas, la forma en la que habla y se enfrenta es del todo graciosa, pero no llegan a dejar a su personaje como un bufón en comparación. Robin le es sincero y admite que lo necesita para educar y mantener aún en el campo de la fe a los hombres del bosque y sus familias, a lo que acepta y se puede ver de fondo en algunos momentos de festejo en misa o tratando de explicar algunas parábolas.
Y al igual que crea una relación con Robin, vemos también el contraste con Azeem, y el como poco a poco llega a confiar en él y rompe la barrera que es el odio entre sarracenos y cristianos.
El arco y la presencia del Fraile Tuck no es algo realmente tan increíble, pero es una de esas cosas que llama mi atención y enlazo con lo que es el entretenimiento de Robin Hood: príncipe de los ladrones.
Tal vez algunos no disfruten con como lo proyectan como un alegre borracho, o como la verdadera personificación de la Fe que lucha contra ese poder eclesiástico que el Sheriff ha corrompido, pero es totalmente inofensivo en ese aspecto, y verle crear una amistad con Azeem es más que satisfactorio en la trama. Desde que dijo que lo invitaba a una cerveza, y Azeem le contestó que no puede beber, Tuck y su "Eres un buen hombre amigo mío" caló en mi sonrisa, y lo que define para mí pasar un buen rato viendo tan imperfecta y ridícula cinta.

Hay un montón más de cosas que Robin Hood: príncipe de los ladrones trata de desarrollar que soy incapaz de seguir el ritmo, una profecía a manos de la bruja Mortianna, el Sheriff matando a su primo y buscando a Locksley, tenemos a Robin visto como una figura paterna que tiene que madurar y olvidar el adolescente y condescendiente hombre que fue cuando abandonó a su padre, y que fue culpable de la desgracia de su compañero Will Scarlet.
¡Ah sí! Casi olvidamos al bueno de Scarltet quien ahora está interpretado por Slater, un auténtico deleite de las mujeres en las revistas de los años '80, aunque aquí su actuación esté lejos de ser competente o destacable como su carrera, trae preguntas sobre su problema con Robin, cuáles son sus motivos y quejas, algo que llama la atención de cualquier espectador, pero que trabajan de una forma lenta sin atención y cuando llega por fin a explicarse, se ve envuelto en fallidas ideas de traición, venganza, y demás cosas (Recordáis cuando era tan solo un tío con su arco en el bosque...).


Resulta que la desconfianza de Will Scarlet por los nobles de Nottingham recae en el pasado de Robin, siendo Will nada menos que su medio hermano, hijo de la plebeya con la que el viejo sir Locksley se desposó y que como sabemos Robin le obligó a abandonarla por intentar olvidar el recuerdo de su madre.
Es distinto de la mitología conocida, Scarlet nunca fue presentado como un hermano "bastardo", pero sin duda que trae una interesante zona de cuestiones. Ya vimos a Robin explicándole a Marian lo mal que se sintió en su juventud con como se comportó con su padre, y aquí se presenta su mayor castigo y su gran consecuencia, Robin al igual que el Sheriff ha destrozado una vida pequeña y de la que ignora, pero al contrario que su rival, y lo que pone a Robin Hood en el personaje que es, es su entendimiento de las circunstancias y su empatía.




Robin es consciente del dolor de su nuevo hermano, acepta toda la furia que tiene sobre él y se sobreentiende que le pide perdón por todo lo que le ha hecho, y tenemos una escena con una conmovedora actuación de Costner por la alegría de tener familia una vez más, junto con Slater por fin aceptando a Robin.
Este es el punto más alto de escenas complicadas o mal dirigidas en enfoque, no tiene ningún propósito viendo el largo recorrido de la película, pero se supone que su función es enaltecer la figura de Robin, y explicarnos las motivaciones del personaje.
Ver que una vez que conoce las circunstancias y los hechos, se hace responsable de los errores que comete y vemos lo que hace grande al personaje.
Personalmente no me quejo, ya que con este Robin vemos que han plantado con dificultad y buena gana las razones para que lo apoyemos, es solo que viene tarde, falta un orden lineal, y al igual que todos los temas comentados, faltan un enfoque en la experiencia de la película.

Pero puede que esté viendo demasiado entre lineas, después de todo ignoran su propia seriedad y humor, y a lo largo de la película existen incongruencias bastante divertidas de analizar en el contexto histórico; ¡así que qué demonios, aquí tenemos algunos bastante difíciles de ignorar! 
Todos vistos en un exhaustivo trabajo por mi parte, y sobretodo créditos a An a Historian Goes to the Movies un blog que recomiendo bastante, su trabajo mola de primeras:

-Azeem comienza en la película desarrollando una especie de primitivo catalejo con dos lentes y un espejo ovalado que hacen que Robin quede impresionado por el efecto como cual incrédulo.
Respecto a esto, la fuente más cercana de su creación data de 1608 por Hans Lippershey un famoso inventor holandés.
Suponemos que la idea era plantear que la cultura arábiga estaba en una etapa más adelantada científicamente, y contrarrestar el avance ante las reacciones de los ingleses; irónico como plantean que Azeem es en realidad un hombre de mundo adelantado a su época.

¿Como un tonto un lápiz? 

-Poco antes de la trampa que el Sheriff de Nottingham planea sobre el sire Locksley, podemos ver encima del Sir un lienzo retratado de la cara de un posible joven Robin de Locksley.
Un temprano uso del retrato del hogar que no llegó a aparecer hasta el siglo XV, pero que sin duda hará a más de uno fijarse en tan inexacto detalle.

-Hablando del Sheriff, ¿qué hay de su bruja consejera Mortianna? ¿Acaso tenemos que olvidar como la película no hace otra cosa que interpretarla como una maestra satánica en la Edad Media?
El satanismo es MUY posterior al siglo XII, ni siquiera pertenece a esta época y totalmente George Lavey no se sentirá a gusto con esta farsante quitándole crédito.
Y hablando de esto, Hammer Productions también desarrollaron el culto al demonio en El poder de la sangre de Dracula (1970) para resucitarle, supongo que es algo muy común exagerarlo hasta tal punto.
Investigad por vuestra cuenta, lo encontrareis sumamente... interesante, como de siniestro.

Lord Courtley preparando el ritual para traer a Dracula de nuevo a la vida ofreciendo su sangre en un coctel infernal.


-Tras la escapada de Robin en la Iglesia y los saqueos que van realizando, el Sheriff decide reforzar más la seguridad e intentar dar caza al proscrito de Locksley, antes vimos como el propio clero se puso en contra de Robin, en señal de su traición y lo corrupta que se ha vuelto desde su ida y la de Ricardo. Sin saberlo, Marian le confía una carta para su primo, y así tuviese noticias de lo sucedido en Nottingham, pero este pobre clero la traiciona y el Sheriff la hace prisionera. Esto más tarde entrará en planes más ansiosos de poder, pero centrémonos.
El caso es que en un plan que de pura suerte no falló, siguieron al ciego Duncan hasta el escondite de Robin y planean una emboscada con ayuda de los barbaros celtas.
La batalla y la emboscada es pobre, mal editada y no llama mucho el interés, pero en este caso quiero hablaros de la presencia de los celtas lo que suele siempre levantar la ceja a más de uno por la forma en que los representa como unos bárbaros que están atascados en la Edad de Piedra.
Es una pobre representación de la cultura celta, no añade nada el por qué de contratarlos, y rápidamente borran la tragedia de la muerte de Duncan, quien resultó un personaje que aunque inválido demostró lealtad, amistad, buenas actuaciones y diálogos bastante tiernos que molestan al contrarrestar su frenético fin.



-Ya planeado el clímax, Robin al lado de su nuevo hermano Will, junto con Little John, Fanny y Tuck, planean rescatar a sus hombres secuestrados y al pobre Wolf, quienes los han condenado a ahorcarlos en la plaza del castillo, y así también poder liberar a Marian.
El plan es algo entretenido de ver y merece ser explicado, pero en este momento nos enfocaremos en el entusiasmo que pone Morgan Freeman cuando enseña al Fraile los barriles de pólvora que planearán estallar en la plaza. Sabemos que eso es solo una excusa para enseñar explosiones porque... bueno son los inicios de los '90 y las explosiones aún molan. Pero eso de la pólvora me deja con una duda en cuestión, sabemos a ciencia exacta que su desarrollo fue en China, rondando en el 492, pero las regiones islámicas en particular nunca llegaron a desarrollarla hasta el año 1240 aproximadamente, y eso también teniendo en cuenta que las regiones mas cercanas de Europa no hicieron conocimiento de esto hasta el 1300.
En definitiva este hombre es un mago como dijo Tuck, porque no tengo ni idea de dónde ha sacado este el ingenio y el conocimiento de estas cosas, para luego ser encarcelado por estar enamorado de una noble árabe. ¡Por el amor de Dios Azeem, has inventado la maldita pólvora! ¿Pero cómo te has dejado atrapar sarraceno de mi corazón? ¿Es que no oíste lo de "no hay moros en la costa" y te pillaron patentando armamento explosivo?
En fiiiiinnn, supongo que funciona para otorgarle al asalto una escena de acción que rinda todas las cuentas pendientes de la película.

Y porque claramente una toma como esta, es oro.

-Pero la más controvertida de todas es la escena en la que Fanny sale de cuentas y Wolf llama urgente a su padre John para decirle que está enferma.
Mientras que Tuck y Robin no saben qué hacer o qué anda mal, Azeem asegura que puede salvar a Fanny y a su hijo por medio de una técnica quirúrgica mal vista por la Iglesia; así es, Azeem va ha hacer una cesárea en el bosque de Sherwood en 1194... ¡WOW! Menuda forma de saltar del carromato y correr cual loco.
¿Por dónde debería comenzar?
Primero, Azeem dice que se asegurará de salvarla ya que ya lo ha practicado antes en yeguas en Jerusalén. En fin John, si tu confías yo confío.
Segundo, ¿pero de qué demonios están hablando? La cesárea es un procedimiento que no fue realizado fuera de la India desde el 320 D.C. y no comenzó hasta el siglo XVI a ser conocido como una idea de sacrificio de la madre por su hijo, y aunque Azeem hubiese aprendido esto de "algún misterioso amigo hindú", ¿¡cómo demonios Fanny ha conseguido sobrevivir sin ningún impedimento ni rasguño?!
Incluso en el siglo XIX y XX nosotros tuvimos varios problemas al no tener en cuenta los riesgos de infección por la falta de higiene, la falta de anestesia, transfusiones de sangre y demás cosas, ¡pero no, aquí viene Fanny, quien sale ilesa de esta con su nuevo niño, y encima luego va ayudando a Robin y a John en el rescate de Marian como si no hubiese pasado nada!
Que por qué ignoró Kevin Reynolds todo esto lo desconozco, pero veo su punto de tratar de entablar la amistad entre el Fraile Tuck y Azeem, un arco en la vida de John y su esposa (Que funciona a pesar de todo), y el como bajan la guardia de sus religiones y están dispuestos a ver los hombres humildes y magníficos que son; tan solo que hubiera sido más lógico y un menor insulto a la inteligencia el que no nos presentasen a nuestro genial sarraceno como el Doctor House de Nottingham.



Empiezo a repetirme con los fallos, así que vayamos directamente con el clímax y el rescate, la auténtica cima de esta película.
Con una gran influencia al silencioso y escurridizo plan de la versión animada de Disney, vemos también como nuestros héroes van preparando los barriles, dejando las armas silenciosamente (Fanny es la caña) y a Robin, Tuck, John y Azeem posicionándose para salvarlos de la horca.
Es algo desagradable ver como le ponen la cuerda en el cuello a Wolf, el pobre niño se le ve muy dolido y su expresión es realmente triste y oscura, casi como la introducción del niño de Piratas del Caribe: en el fin del mundo.
Como esperábamos Robin salva a todos con su legendaria puntería y el asalto comienza después de una increíble escena en la que Azeem arenga a los pueblerinos de Nottingham para unirse a Robin y luchar de la opresión, es algo agradable ver como la motivación de Azeem y el tiempo que ha pasado al lado de Robin le han hecho ver las cosas de una manera que lo han cambiado y ha motivado a los corazones de cristianos que en otro momento lo querrían ver muerto, es simplemente inspirador y genial y se complementa con el optimismo y la adrenalina en los combates de espada, ingenioso trabajo de cámara, y muchas explosiones.
Está muy bien llevado la última batalla y logran involucrarnos en la experiencia y en la meta del argumento, pese también a estúpidas escenas como la catapulta para pasar el torreón como si estuviéramos viendo un corto del Coyote y el Correcaminos pero con Robin de Locksley y Azeem imitando Assasins Creed y entre otras la futura escena del casamiento obligado entre Marian y el Sheriff.



Kevin Reynolds tristemente destroza la actuación de Rickman aquí precisamente, con el Sheriff huyendo con la bruja, el clero y Marian para poder casarse con ella y más tarde violarla para tener al menos algo puro en su vida como él diría.
Es horrible, asqueroso, e incluso llegan a grabar una toma e infame escena en la que vemos como el Sheriff trata de separar las piernas de Marian mientras la agarra en el suelo, y lo logra; esto es de lo que hablaba con el humor negro que trata Reynolds de plasmar en la película, y puedo dejar claro que no fue divertido ni tenia ningún propósito, y destroza parte del ciclo que Alan Rickman trataba de crear con su personaje para que su actuación se viera más de dibujo animado.
En ninguna versión ni tampoco en esta adaptación tiene lugar, ni debería, una escena en la que el Sheriff trata desesperadamente de separarle las piernas a Lady Marian.
No puedo creer que haya tenido que escribir esto; lo único que dejan a salvar es Robin enfrentándose contra el Sheriff en una pelea de espadas bastante entretenida, pero no diría mejor que las que hemos visto anteriormente, pero vaya si acaba en una nota satisfactoria.




Y ahora que me fijo, no es hasta que Robin llega a tiempo y se enfrentan por fin cara a cara cuando me di cuenta de que Reynolds parecía tratar de traer el sentido del humor de la famosa película de La Princesa Prometida (1987) con Tuck y demás escenas escritas, pero no funciona y realmente es más que molesto, ¿Mis pruebas? Bueno, ¿a qué escena os recuerda esto?

Pero creedme, el clímax evitando esas escenas se mantiene como el culmen de la historia que al menos intentaban retratar, con sus contras lo mantuvieron como algo que seguía en su mundo de fantasía.


El cierre vuelve a ser algo traído de los clásicos de Errol Flynn, o la versión animada, con Nottingham por fin libre y una cierta boda algo más colorida y un extraño soliloquio del Fraile Tuck al público que parece confirmar esos elementos de que esto es una historia de fantasía y folclore, está fuera de lugar, algo que se conoce en el cine como "romper la cuarta pared" pero lo acepto, todo lo que rodea al personaje de Tuck es agradable y entretenido.
Marian y Robin son bendecidos por un cameo más que agradable e inesperado...
¡Es Sean Connery como el rey Ricardo Corazón de Leon! ¡Vaya sorpresa traernos a tan genial actor como el rey, y predecesor de Costner como uno de los más populares Robin Hood, realmente dará a más de uno una sonrisa por esa última escena que lleva con su sonrisa y su solemne y humilde actuación de siempre!



¿No es triste que incluso en la boda de estos dos su vestuario no cambie mucho? Vaya con los disfraces de esta película. 

Y eso es todo por hoy, esto ha sido Robin Hood: Prince of Thieves, ¿cómo se mantiene después de todos estos años? Creo que no estaba hecho para perdurar en el imaginario colectivo, no buscan ninguna intención de mantenerse como la definitiva versión de la historia de Robin Hood.
Trata de ser lo que quiere ser, una adaptación entretenida y llena de acción, pero carece de enfoque, un interés propio  por lo que tratan y quieren crear, y por como lo crean.
Hay algún que otro trabajo destacable en la cinematografía, ya sea en la iglesia con Robin, o aprovechando las localizaciones exteriores para desentenderse del color marrón y oscuro que predomina en toda la película, y en general las actuaciones están bastante bien y llegan a funcionar muchas de ellas en especial Azeem y el Sheriff.
La historia no quiere ser muy cerebral o feliz, pero sigue teniendo un serio valor en el entretenimiento del cine.
Pero para mí en especial lo compensan con la música, porque contienen uno de los mejores temas sonoros de la música del cine contemporáneo que hay, y no lo digo en broma, el tema de Michael Kamen es algo que he estado tratando de buscar toda mi infancia, y es más que armonioso, es épico y brilla y respira la auténtica actitud del famoso arquero y el espíritu y la alegría de la aventura.


Y aunque el ritmo sea desesperante y el humor fuera de lugar, lo compensan con la motivación y lo que tratan de crear con este Robin Hood en un entorno más serio y adulto.
Pero aún así podían haber ido por la fantasía, el buen optimismo, su alegría por la vida y entusiasmo, la aventura colorida por la que se le conoce y del que prescinden, y fue su mayor problema.
Con tanto interes en temas adultos, brujería, violación, mutilaciones y lujuria, la magia del folclore desaparece, y con lástima esta adaptación de 1991 palidece en comparación continuamente.
¿Dónde está la magia del cuento y la leyenda preguntaron los críticos? Se fue, aquí no hay nada de eso amigos.

Se fue, pero todavia existe en otras versiones más alegres.

Dicho esto, Robin Hood siguió en esta linea popular mas bien fuera del mundo del cine, aparte de la serie de la BBC en 2006, hubo seriales y participaciones, como el episodio de Star Trek: La nueva generación en donde el famoso omnipotente personaje de Q trasladó a la tripulación de Picard para interpretar el papel de Robin y sus hombres para salvar a la nueva invitada del Enterprise en el papel de Marian.

Gran capítulo lo recomiendo mucho.

Junto a esto, también destaco cuando en la popular serie de Doctor Who tuvo la oportunidad de poner a Peter Capaldi conociendo al famoso arquero, y haciendo frente a la incredulidad de su existencia, y llevando la fantasía de ese mundo a la serie con tan entusiasmo que se puede ver la inspiración de Errol Flynn.

Este si que no lo recomiendo tanto.

Aún con toda la bilis que soltaron, Robin Hood: Prince of Thieves fue un éxito en taquilla llegando a recaudar casi 390 millones de dolares, quedando número 2 por detrás de Terminator 2: el juicio final.
Esta es una película que puede verse como ridícula, estúpida o sinsentido, y lo abraza sin reparos.
No todo tiene que ser complejo, y a veces hay cine para aquellos que quieren pasar solo un buen rato y reír y disfrutar sin importar en los aspectos más artísticos y emblemáticos, y esta es una de muchas que sigue esta regla. Sí, puede meter la pata más de una vez, pero atiende la figura de Robin en su más básico arquetipo de héroe y lo lleva a la gran pantalla sin dañarlo demasiado.

Sin embargo, y siendo serios, si buscáis algo más real y aterrizado en la Tierra sobre Robin, creo que no encontrareis nada.
Cada versión ha sabido siempre como romantizar la historia y sus personajes, y convertir el entorno en una aventura, ya sea alegre o seria, pero sigo sin pensar que haya habido algo fiel entorno a su historia real, y tal vez sea lo mejor.
Robin Hood es un personaje que puede verse a distintas interpretaciones que pueden llevarse al cine, pero lo único que es importante es ver el cómo es proyectado en comparación, y qué pueden hacer por el personaje que transmita algo más aparte de su increíble altruismo.

Chicos, Robin Hood: príncipe de los ladrones puede ser un desastre, pero sin duda que se merece el beneficio de la duda, requiere ser vista sin pensar mucho y con la idea de pasar el rato disfrutando, riendo, charlando y gritando incluso.
Es épica, es oscura, pero tiene corazón la trama en la que lo envuelve, y conforma una divertida y pasable experiencia.
Si no llega a ser de vuestro gusto, siempre podéis argumentarlo en los comentarios, y brindaros de otra mejor adaptación, la versión animada de 1973 Robin Hood de Walt Disney todo un clásico también y con un gran sentido del humor para ser Disney.



Ya está todo terminado por hoy, sacar a Robin de mi cabeza va a llevarme todo el mes, así que nos despediremos de noviembre con un próximo análisis más artístico y cinematográfico.
Dejadme abajo vuestras opiniones o futuras recomendaciones, y como siempre pasad un buen día, una buena semana, y nos vemos en la próxima entrada.

¡Viva Robin de Locksley!


Twilight Zone: The Movie (1983)

"You're traveling through another dimension, a dimension not only of sight and sound but of mind. A journey into a wondr...